Me gustaría creer que mi falsa imagen del amor de verdad es falsa
que el amor no es como un príncipe azul, que
llega y el tiempo se vuelve impensable, que
no llega para convertir las calabazas en carrosas
y que tampoco llega para disfrutar solo de un baile
Me gustaría creer que es algo que se alimenta día a día
cual río que fluye y cualquier animal es digno
de inclinarse y tomar de su agua,
un amor sucio sin miedo a las manchas
sin miedo a la profundidad
e impropio de los tabúes
con la apertura de leer el kamazutra
de practicar la ouija,
con la apertura de perderse en la calle
de ir visitando bazares
y leyendo autores anónimos,
de observar catedrales inmensas
inalcanzables a nuestras manos
Pero no es así,
el tiempo se vuelve eterno,
se vuelve un devorador de sueños y de uñas,
te penetra con angustia e incertidumbre,
hasta el hambre te arrebata
y ese pequeño espacio mental
del que uno se cree dueño
lo mantiene abierto para el montón de pensares malestares,
ahora
lo comparto con mi montón de quimeras, tóxicas y con largas tenazas,
filosos colmillos y con punzantes garras
No hay comentarios:
Publicar un comentario