Ya te lo había preguntado, por más creer tener la respuesta inmediata en su momento, ésta emigra. Cada noche, cada revisión de lo ocurrido, regreso a donde mismo, dudas, inseguridades, confusión... Solo quiero creer, y ver que de verdad es idóneo, y lo esencial, que sea recíproco, no solo una caminata por mis hemisferios, no, quiero perderme contigo, quiero seguir ilusionádome de ti y tú de mí. Dejemos de pensar, sintamos y que eso lo decida todo. Tengo miedo a caminar entre ríos secos, no ver ni un pez, ni un reflejo, ni una gota más. Platicar de los sinfines de la insensatez, tal vez nos haga mas cuerdos y menos ciegos. Nos haga...
Nos haga volar y crear castillos de arcilla, en medio del cúmulo que llamamos ciudad, será nuestro y para nosotros. Las puertas serán de roble y los ventanales de paja, al entrar, la alfombra desdichada por recibir la suciedad de nuestros pies, cantará cantos gregorianos hasta caerse a pedazos. Se hizo trizas el castillo, no queda más que cenizas y polución, son desechos y la ciudad empieza a enfadarse, los puestos tiñen de negro, las nubes tosen cuervos y las fuentes lloran petroleo, todo por nosotros y nuestro lujo de reyes.
Estás rota, y yo también.
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