La guerra te ha afianzado muy bien a la tierra
La contramarea y el viento rujiente te ha hecho levantar castillos de piedra sobre la espesa arena
Pero es momento de sanar
Ya no estás en lucha
Ya no estás desértica
Estás en casa y tu cuerpo pesa
Tu mente ya no desea razonar
Se tropieza en su infinito estambre de conexiones sinápticas
Se autoinduce engaños para exclamar esperanzas vagas
Secas, vagas
Ríndete
Es momento de sanar
La luna no está en ruinas y te quedan mil sueños
Sueños que de avistar con los ojos bien abiertos
Que raspen tus huellas dactilares y dejes tu firma a mano sobre el presente soñado
Lo sabes muy bien
El camino y tu destino
Ya no estás en pugna
Ya estás aquí
Abre la puerta y deja prendida la luz del garage
Que la luz es la mejor guía de las ofertas y las promesas
Te regalo esta flor
Y que de esta flor pueda desarmar tus rígidas murallas
Por fin estás en casa
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