No niegues los placeres,
que son tu mejor radar
No niegues tus aprendizajes,
que son solo tuyos
No niegues tu forma,
que es amor
No niegues el amor de tu padre y de tu madre,
que es tu forma
No niegues tus desprecios,
que son sinceros a tu cuerpo
No niegues tus tratos inmediatos,
que son inconscientes y leales
No niegues tu aura,
que es la retina por donde se condensa la verdad
No niegues tus palabras,
que son tus anclas
No niegues tu libre albedrío,
que es tu mejor ruta
No niegues al destino y a sus cambios de forma,
que es tu Ser reconociéndose mientras
crece
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