Como si fuéramos compañeros de destinos paralelos, similares, diferentes en sentido, se nos encomendó una sencilla misión:
Alguien iría al Norte, el otro, al Sur.
Que así fue dado y ha ocurrido en olvido de un posible gemelo camino.
Te encontré bajo la luz del único anaquel de la estación pero fuiste tú quien enfundó la primer mirada, me palpaste a la distancia,
Me acerqué
Decidí acercarme y te moviste en inercia al tiempo estrechándonos, te invité a cruzar, quince suspiros antes de que llegara tu tren.
Fueron justo quince y te fuiste.
Como dos caminos, divididos por la inocente grieta enorme de dos rieles, anhelo al tiempo me conceda una tangente que entrecruce los dos destinos, que nos sigamos moviendo en trenes, de vagones y de historias,
Pero que sea pronto, por favor muy pronto, que suceda un disparate nunca encomendado,
Un choque,
Que colisionen ambos caminos y así, Una única vía que, de Norte a Sur, y de Sur a Norte.
Nos rotaremos el tiempo para enmendar nuestros destinos,
Llegaremos, cada quién a su sitio predicho,
Y llegaremos,
A ritmo de pasos compartidos
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