¿De qué me sirve mi libertad, si apenas puedo decidir hacia dónde volar? ¿De qué sirve la libertad, la de surcar interminablemente por los aires? ¿Hasta cuando se nos permitirá descender para arremediar el destino? ¿Qué es la libertad cuando hay gente que posee más que otra? ¿Es egoísta? ¿De qué me sirve tanta libertad si ni puedo librarme de mí mismo? ¿Para qué, entonces, la libertad, si fuimos obligados a tenerla?
Decido mi libertad, día con día, encuentro con olvido, y olvido con ocaso. Decido libertad, no por libre, sino por librar, de mí, de mi pasado, de artificios y juegos mentales, de distorsiones de persona y de realidad, decido mi olvido, de memorias, ya no habitan en mí sino en otro, me libro entonces, de mí, para inundar mi vida de libertad.
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